Me mude a la ciudad de Aguascalientes para poder estudiar la carrera de Médico Veterinario Zootecnista, desde los primeros meses, supe que me quedaría a vivir aquí.  Me gusta pasar tiempo con mi familia  fuera de casa, realizando actividades al aire libre, ir de compras, conocer nuevos lugares y ¡la comida! Tengo 3 mascotas: Pingüica, una caniche de 14 años que me ha acompañado desde que estaba en 6° año de primaria, es mi consentida, ya que es mi primer perro. Después esta Salem una gata que adopté, algo en ella me llamo la atención cuando la vi adentro de una jaula sentada dándonos la espalda, muy tranquila, sin saber lo que le deparaba el destino. Y por último Yuya, un tlacuache de 3 años que encontraron desde muy pequeñita sola en la universidad.

Siempre me han gustado los animales y la medicina. Cuando conocí todo lo que sufría un animal en la calle y abandono, me partió el corazón y decidí estudiar veterinaria porque algún día tendría mi albergue de animales.

Me gusta mucho colaborar en la recuperación de un paciente, aliviar su dolor y darles una oportunidad más de vivir. Ver la satisfacción y la felicidad de los propietarios que llegan tristes y angustiados. También para enseñar y transmitir que cuidar a un animal no es solo darles techo y comida, sino que abarca todavía una responsabilidad mayor, como aplicarle sus vacunas, desparasitaciones, bañarlo, educarlo, cuidarlo cuando esté enfermo y tenerle mucha paciencia en sus diferentes etapas de la edad.

En APA vi la oportunidad de adentrarme en un campo de la veterinaria mucho más desafiante. Conocer a más a fondo la cruda verdad del maltrato y el abandono. Sentir la frustración, el coraje y la tristeza y saber manipularlas, así como su lado bueno,  ver el fruto de las buenas acciones y que no todo es un final triste, se requiere mucho valor para una labor que tiene tanto peso, como la tiene la asociación. También, porque podemos ayudar a las personas que tienen pocas posibilidades económicas y que sus mascotas necesitan atención médica, sin tener que negarles el servicio. Y contribuir para evitar la sobrepoblación animal y el abandono.

En el día a día me motiva la aceptación de las personas y los pacientes. Ver que hay muchos propietarios, voluntarios y donadores responsables con intenciones de colaborar. Y más que nada ver a los animales ser adoptados y lo felices que están cuando llegan a visitarnos.